Hoy, mi humilde humanidad decidió tomar la decisión de hacer una maratónica proeza: Levantarme temprano y hacer mandados TODO el día. En este post, hablaremos solo de la primera parte del milagro...
El simple hecho de levatarme antes de las 8 de la mañana fue impresionante. ¡Nadie en mi casa podía creerlo! Después de corroborar que no tuviera fiebre, paperas o cólicos, me dieron el banderazo de salida. Primera parada, Antigua Guatemala.
Al llegar a la ciudad colonial, empezé con buen pie, con una sana costumbre que tengo. Me perdí, aún más que la dignidad de nuestros amados políticos, puro hijo de La Llorona en el día de las madres, puras armas de destrucción masiva en Irak. En fin, la analogía está más que clara. Aunque soy lo suficientemente manso para reconocer que me pierdo, mi persistencia y determinación me hacen tratar de enmendar el error...hasta que me termino de
*ejem*
Estaba empezando a hiperventilarme, cuando decidí llamar a la futura ganadora del premio MonteForte Toledo y Nobel de la Paz, la amiga a la que tenía programado visitar, quien muy amablemente me ubicó. PERO no importa que tan buena sea la indicación en mis manos, siempre hay un gran riesgo de persistir en esa costumbre taan sana de extraviarme, como el dinero dentro de mi billetera.
Eventualmente, di con su suite y fuimos al lounge donde trabaja su compañero de aventuras. Allí, tomé un refrigerio y ella su desayuno. Después de filosofar acerca de todo y nada, solicité a tan amable personaje acompañarme a comprar unas cosas típicas al mercado.
Después de sacar unos cuantos lenes de la máquina de chicles del parque, llegamos a nuestro destino. Me atendieron muy bien, hasta que un señor algo grande tuvo a bien confundirme con un gringo. ¿¡YO, GRINGO!? ¡Y tuvo el descaro de hacerme la conversión a dólares de lo que pretendía comprar! Yo, en total estado de shock, asumí que era una simple confusión, pero no...no pude soltar la idea. Por muy magnífica que sea mi presencia, la Madre Naturaleza no me dotó de una gracia: la altura...por lo demás, soy bastante gracioso de observar.
Mi amiga, a quien llamaremos Calíope para evitar cartas de obsesivos fanáticos, no dejó de reírse de mí.
Francamente, esa primera parte del viaje de hoy, me dejó anonadado. JAMAS, jamás, me habían confundido con un extranjero. Y sí, me han confundido con perros Poodle, con un artísta Español cuyo nombre no quiero recordarme, ovejas...la lista es larga. Pero, ¿Un gringo? Mmmmmm....
Pero, yo si creo que perderse es una actividad de suma importancia sobre todo a la hora de organizar algun tipo de huida ràpida, porque a fuerza de perderser se conoce. Ahora creo ser confundido Gringo no ha de tener ninguna ùtilidad o al menos o se la hemos econtrado :)
ReplyDeleteMmmm...Puede ser. Pero creo que aún así lo echo a perder, porq me vuelvo a perder en las mismas circunstancias con una repetición alarmante... Una vez recibí un curso en la Inmortal y todopoderosa San Harvard, y me perdí durante un mes, todos los sábados, al salir del curso. Eso es otro nivel!
ReplyDeleteEl ser confundido tiene utilidad para el que está cobrando, ya que pide dolares... ¬_¬